domingo, 25 de diciembre de 2011

Capítulo 12 - Entrega de magia

Se adentraron en la maleza; al principio les fue difícil hacerlo: estaba todo lleno de ramas puntiagudas, pero luego, todo aquel lío de árboles dejaban paso a un camino claramente marcado.
Iban mirando a los árboles que tenían fruta. Durante el camino cogieron unas cuantas y las metieron en la mochila de Samantha. Son puso especial atención en un fruto extraño. Era grande. Del tamaño de un balón de fútbol pero ovalado y de unos colores vivos: rojo, azul celeste y naranja. El chico avisó a sus amigos de aquello y echó a coger la fruta; crecía en un árbol pequeño con las hojas blanquecinas. Antes de que llegara a agarrarla, unas ramas flexibles de color claro se enroscaron en torno a su brazo derecho y lo oprimieron con fuerza. Son gimió e intentó liberarse, pero no pudo. Nayn cogió su espada de la espalda y cortó limpiamente aquella rama tan extraña. Ardió casi antes de que el arma la tocara. Son cayó al suelo aún con la rama aún en el brazo. Se la quitó rápidamente y se levantó la manga de la camiseta. Llevaba la marca dibujada con rojo claro.
-Vayámonos de aquí –dijo atemorizado-. Esto es más peligroso de lo que habíamos pensado.
Nayn y Samantha asintieron con la cabeza y corrieron detrás de Son, que se orientaba por el sonido de la cascada.
Llegaron allí y se sentaron en el suelo, derrengados y jadeando. Intentaron despertar a Nora y a Sorend que todavía estaban echados en el suelo. Nora se puso en pie en cuanto vio la marca que le había dejado la planta a Son.
-Oh, esto tiene mala pinta –dijo en voz baja.
Son estaba muy preocupado. Nora dirigió la vista a Sorend y lo zarandeó en un intento inútil de despertarlo.
-Samantha –dijo mirándola seriamente-. Creo que es una oportunidad óptima para que empieces a utilizar tus poderes.
Samantha asintió con la cabeza.
-Pero… -continuó la grifo-. Primero tengo que entregártelos.
-Cómo que... ¿Entregármelos? –dijo patidifusa la chica.
-Exacto –asintió.
Nayn observaba la conversación cerca de ellas. Son se había dirigido hacia la cascada y ahora se mojaba el brazo esperando que el dolor se aliviara un poco.
-Pero… ¿Cómo se hace eso? –preguntó Nayn.
-Es muy sencillo para los grifos –explicó Nora-. Somos la raza que más fácil lo tiene. Si hubiera sido Sorend quien te tendría que dar los poderes lo tendría crudo, sobre todo porque él no tiene poderes.
Samantha esperó a que prosiguiera en silencio.
-Cada criatura a la que le hayan dado el don de la magia tiene dos oportunidades para entregar poderes a otro. Si falla, perderá una de esas… “invitaciones a la magia”. Si no fracasa en su intento, también perderá una oportunidad, pero la persona a la que quería darle la magia también tendrá poderes y podrá consagrar a dos magos más. Así es la cadena de la magia.
>>A mí aún me quedan dos, pero ahora voy a intentar entregarte a ti parte de mi magia para que puedas ir desarrollándola poco a poco y para que puedas curar a tu amigo ahora.
Samantha volvió a asentir con la cabeza.
Nora se dispuso a darle energía cuando Sorend despertó.
-¿Qué pasa aquí? –preguntó con un bostezo.
-Voy a entregar parte de mi magia a Samantha, Son necesita atención de magia curativa.
El fénix asintió y dejó que Nora entregara poderes a la chica.
La grifo cerró los ojos y se puso frente a Samantha. La chica cerró también los ojos esperando a algún tipo de energía.
Los ojos de Nayn pudieron advertir cómo unas líneas que iban haciéndose gruesas por momentos pasaban del cuerpo de Nora al cuerpo de Samantha. Unas líneas curvas de color verde esmeralda que flotaban en el aire haciendo vibrar el ambiente. Alrededor de la energía de Nora también flotaban unas pequeñas esferas del mismo color pero de un tono verde más claro.
Entonces, las líneas y las esferas dejaron de fluir por el aire.
-Creo que ya está –dijo Nora-. Y creo que me ha salido bien –añadió con una sonrisa.
Samantha se miró las palmas de las manos y vio en torno a ellas un halo de color verdoso. Al ver aquello abrió mucho los ojos pero no dijo nada: las palabras no le salían de la boca.
-El verde será el color característico de tu magia –comentó la grifo-. Por ejemplo, mi color es el morado claro.
-¿Qué significa eso? –preguntó Nayn, que estaba mirando aquella escena muy interesado.
-El color de la magia de alguien dice qué clase de carácter tiene –explicó Sorend, caminando hacia los chicos otra vez.
-Exacto. Mi color significa que tengo un carácter fuerte y que jamás me rindo –asintió Nora.
-¿Y el mío? –preguntó Samantha.
-El verde… Oh, sí. El verde es un color que significa que eres curiosa y valiente. Uno de los mejores colores que te podrían haber tocado –explicó sonriendo.
Samantha correspondió a su sonrisa devolviéndosela. A la cabeza le vino el recuerdo de Son y al instante corrió hacia él, dispuesta a curar su brazo siguiendo las instrucciones que le daría la grifo.

1 comentario:

  1. ¡¡Genial!! A ver si lo cura ;) Me encanta eso de la magia <3
    ¡Un beso!

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