miércoles, 11 de enero de 2012

Capítulo 15 - Terror

     Cuando abrió los ojos se encontraba sola. Gritó los nombres de sus amigos pero nadie le contestó. Se levantó, temerosa y con las piernas temblándole; tenía mucho miedo. ¿Se habrían ido sin ella? No, no era posible; sus amigos no la dejarían tirada y mucho menos en un mundo que no era el suyo. Volvió a vocear los nombres de sus amigos. Esta vez sí que hubo respuesta. Samantha oyó un gruñido bajo y susurró:
     -¿Sorend?
     Pero aquella criatura no era Sorend, y tampoco Nora. Escuchó cómo se removían los arbustos y las ramas de los árboles. Ahora no oyó un gruñido… oyó por lo menos cuatro aullidos. Sin dudarlo un momento, echó a correr hacia el bosque justo a tiempo para ver a la familia de dhyuns que se abalanzaban sobre ella. Los esquivó por los pelos y tuvo la ventaja de que uno cayó y rodó por el suelo, pero no le sirvió de mucho porque en un momento se puso en pie y comenzó una persecución tras la chica. Ella corría y corría pero los lobos cada vez estaban más cerca de ella. Oyó como un aullido de triunfo y notó cómo uno de esos dhyuns se abalanzaba sobre ella. Se giró. Tenía la cara del animal frente a la suya. Cerró los ojos y se concentró. En cuanto los volvió a abrir, la criatura ya no estaba allí, sino que estaba tirado unos metros más alejado de ella, con sus compañeros de caza mirándole. Pero entonces, uno de los lobos se giró hacia Samantha y le dedicó un gruñido teñido de sed de venganza. La bestia avanzó lentamente hacia ella mientras que los otros atendían al herido. A la joven le latía el corazón a mil por hora. Le cayeron gotas de saliva del animal a su rostro y notaba cómo el dhyun acercaba su enorme cabeza cada vez más a la de la chica…
      Se despertó sudando y con el corazón como si se le fuera a salir del pecho. Había sido una terrible pesadilla. Se aseguró de que sus amigos seguían estando allí y suspiró cuando vio que estaban todos dormidos. Intentó reparar su sueño pero no pudo; esos terribles pensamientos de la cacería que se había dado en su pesadilla poblaban su mente aún cuando ya había acabado; así que, se quedó despierta observando el cielo de Raiztd.
      Era un cielo negro, no azul oscuro como el de la Tierra y vio que no había satélites como la Luna en el firmamento, solo unas estrellas que brillaban con un tono violeta. También existía la posibilidad de que el satélite de allí no pudiera verse desde ese punto o que los árboles del bosque le taparan la vista. Samantha lo tuvo en cuenta, y es que, la astronomía le interesaba mucho y siempre le había parecido impresionante el universo que les rodeaba. Se preguntó entonces que si habría otros planetas que giraran en una órbita con Raiztd, como lo eran Saturno, Venus o la Tierra. Esperó para ver si en aquel extraño mundo había un sol o alguna estrella que diera luz a Raiztd, pero se llevó una decepción cuando vio que el cielo solo se ponía azul claro sin ser iluminado por nada. Aunque, en su cuarta expedición del cielo ya de día de Raiztd, encontró algo que le pareció increíble. Una especie de Saturno pero que se veía mucho más próximo que la Luna a la Tierra. Era simplemente maravilloso; un espectáculo extraordinario. Además, se podía apreciar fácilmente la rotación de los anillos de alrededor de aquel planeta tan cercano.
     Estaba sentada encima de aquella hierba tan extraña, observando con interés la especie de Saturno, cuando una mano en su hombro la sobresaltó. Se alivió al ver que era Nayn con aquella encantadora sonrisa. A Samantha se le escapó la risa floja cuando dijo:
     -Mírate. Llevas el pelo a lo estropajo.
     -Habló la señora del pelo ‘’funky’’ –replicó riéndose el chico.
     -¿Echaste algún peine en el equipaje?
     -Pues espera –dijo Nayn mientras revolvía su mochila-. ¡Mira por dónde! Parece que sí que fui un poco inteligente –sonrió sosteniendo en la mano el cepillo y el peine que había sacado.
     Samantha sonrió y acompañó al chico hasta la cascada para mojar el peine.
     -Toma –dijo Nayn mientras le daba el cepillo a la chica-. A mí me sobra con el peine.
     En un momento, Nayn dejó su pelo como siempre, pero a Samantha le costó más. Mientras miraba su reflejo en un remanso de agua, le echaba miradas a su compañero esperando ver en él una mueca de impaciencia, pero se sorprendió mucho al ver que se había sentado al lado del agua y se despejaba pacientemente. Cuando la chica terminó de arreglarse, le dijo a Nayn que la siguiera hasta un lugar más apartado para no despertar a los demás. Se alejaron de ellos y Samantha le contó con detalle el sueño que había tenido aquella noche. Nayn se quedó boquiabierto. Justo cuando terminó de contarle su pesadilla, oyeron un ruido por donde habían dejado a los demás.
      -¿Qué?... –dijo Samantha.
     Pero Nayn le hizo un gesto como de que se callara y ella obedeció; sacó la espada de su funda y se mantuvo en guardia. Pero una voz chillona los sobresaltó:
     -¿Chicos?
     Era la voz de Son. Samantha suspiró, después de ese terrible sueño todo podría causarle temor.
     -¡Hola! –saludó el chico al verlos-. Os estaba buscando. Sorend y Nora ya han despertado y me han mandado a buscaros. Vamos a partir ya hacia Even.
     Y en un instante, los ojos negros de Samantha y los del color del atardecer de Nayn se cruzaron, y un cosquilleo recorrió al chico por completo. Volvieron hacia su improvisado campamento y el fénix les dijo que irían ya hacia Even. Nayn recogió del suelo su mochila, como hizo Samantha; se pusieron en pie y se prepararon para el viaje hacia la ciudad raiztdiana.

Capítulo 14 - Una roca interesante

     Marcharon cuando ya la noche había caído. Hacía frío; más del que Nayn había imaginado al ver la temperatura durante el día en Raiztd. No tardó en ponerse la sudadera que llevaba en su mochila. Samantha y Son le imitaron.
     Tras unos minutos de caminata, los chicos llegaron hasta el Fent. Era impresionante. Una roca de color rojo fuego, como había descrito Nora, que se alzaba imponente. Era como un menhir solo que de aquel color tan vivo.
     En cuanto llegaron al claro donde estaba el Fent, Samantha sintió como un torrente de energía la inundaba. Entonces recordó que Nora también había dicho que esa especie de menhir renovaba por completo la magia de un mago, haciéndole sentir más poderoso aúny que por eso eran tan anhelados. Como Samantha era una nueva maga, esa sensación le encantó.
     A Son, el aroma que se respiraba allí, le recordaba a un ambientador de coche. Todo olía muy floral y sobre todo, natural.
    -Este es el Fent del que os hablaba –cortó el silencio Nora.
    Nayn, que llevaba la espada en un cinto, se dio cuenta de que ésta brillaba cuanto más se acercaba a aquella piedra tan extraña. La sacó de su funda y todos miraron, con asombro, el resplandor rojizo que se fusionaba con el del Fent. Aún más potente que antes; era un espectáculo al que casi no le podías dirigir su mirada por la intensidad de su luz.
     -Como pensaba… -comentó pensativo Sorend.
     Nayn le dirigió una mirada interrogativa.
     -Tu espada tiene relación en algo con esta roca –se explicó-. Creo que es por el elemento. Cada espada y cada Fent tienen un elemento que se caracterizan por el color de éstos. Si el elemento de un Fent y una espada coinciden, quiere decir que se complementan. Por ejemplo, de normal, Son habría ganado en un duelo de espada contra ti –Son sonrió-, pero ahora, como estás cerca de esta roca, que se complementa con tu espada, ganarías tú y aplastándolo.
     Los chicos se miraron entre ellos, pensativos.
     -Como los magos no tienen elemento, sino color –dijo Nora-, el Fent les proporciona igual energía aunque su magia sea de color diferente al de la roca.
     Samantha sabía que esa explicación iba para ella y no para los chicos. Asintió con la cabeza.
     -Samantha –dijo la grifo mirándola-, pon la mano en la roca.
     La chica lo hizo. Abrió mucho los ojos y sus amigos lo notaron. Nayn preguntó:
     -¿Estás bien?
     Samantha se separó de la piedra y respondió:
     -No me he sentido mejor.
     Y sonrió. Nayn se quedó aliviado, creía que le había pasado algo. Son no los estaba mirando, se entretenía con la hierba, que allí se movía sin necesidad de aire. Escuchó algo y se puso en pie de un salto y cogió su espada que estaba tirada un poco más allá.
     -He oído algo por allí –dijo señalando a unos arbustos que crecían a su alrededor, con los ojos entrecerrados.
     -No pasa nada –sonrió Nora-. Aquí, no solo la hierba está viva. Los arbustos también. Además, por la noche, los animales salvajes de Raiztd entran en una especie de mini-hibernación. Y dudo mucho que sea un dhyun, que dormitan en sus cuevas.
     -Volvamos a la cascada, os contaré lo que haremos mañana –cortó Sorend.
     Volvieron hacia allí, pero tuvieron complicaciones. Algunos arbustos les cortaron el paso y Nayn tuvo que utilizar su arma para abrirse paso. Pero al final llegaron.
     Una vez allí, Sorend empezó a hablar sobre lo que tenía planeado para hacer al día siguiente.
     -Tengo pensado que vayamos a Even, una ciudad de grifos que está cerca de aquí. Quiero que conozcáis un poco más la cultura raiztdiana. Lo difícil va a ser que la gente no se asuste al veros por ahí. Otra cosa que va a ser difícil será que no os ataquen en busca de venganza. Hay gente que familiares suyos viajaron a la Tierra y no regresaron porque los humanos los mataron por temor.
     Samantha palideció. No se imaginaba que pudiera morir a manos de una criatura tan ‘’irreal’’ como un grifo.
     -Pero no os preocupéis, sabéis manejar la espada, Samantha tiene el don de la magia y estaremos nosotros para protegeros de aquello con lo que os podáis enfrentar allí –los tranquilizó Nora.
     Nayn y Son asintieron, pero Samantha no lo tenía del todo claro. Aunque era aventurera, y en eso no la ganaba nadie, no podía evitar temer. Sin embargo, durmió toda la noche de un tirón sin pensar en ello.

viernes, 6 de enero de 2012

Capítulo 13 - Curación

Samantha corrió hacia Son, que estaba arrodillado delante de la cascada echándose agua encima del brazo al que la planta había rodeado y estrujado hacía unos minutos. Nayn y Nora la siguieron, con prisa.
Entonces, la grifo empezó a darle instrucciones a la chica:
-La curación es lo primero que se aprende en la magia, por eso, el lamentable estado del brazo de tu amigo va a ser bastante oportuno.
      Samantha asintió con la cabeza y esperó a que Nora prosiguiera.
-Lo primero que tienes que hacer es concentrarte. Seguidamente –prosiguió-, tendrás que canalizar tu energía hacia el brazo de tu amigo. No hace falta ni que lo toques ni que subas una mano. Solo ten en mente la imagen de la herida y será automático.
      Samantha se dispuso a curar el brazo de Son.
     -Arriba –le dijo la chica.
     Son obedeció. Samantha cerró los ojos y se concentró. No le hizo falta abrir los ojos ni mover un solo músculo para saber que estaba curando a Son, sobre todo por un grito de sorpresa del chico.
     Era un espectáculo impresionante: unos hilos de color verde esmeralda volaban por el aire hacia la herida, sanando poco a poco aquel color rojo que pintaba una buena parte del brazo del chico.
     -Ya está –dijo Samantha cuando la magia ya no corría.
     -Me… me siento muchísimo mejor –susurró Son boquiabierto.
     -De nada, ¿eh? –se burló la joven.
     -Gracias, gracias –se apresuró a decir.
     -Bueno, parece que os ha salido bien –les sobresaltó la voz de Sorend justo detrás de ellos.
     Los chicos sonrieron y asintieron con la cabeza a la vez. De algo estaban seguros: no volverían a coger una fruta sin saber qué efectos secundarios tenía.
     Nayn había estado observándolos cerca. Le había resultado fascinante, irreal, alucinante… En resumen, indescriptible. Además, el había captado la magia en al ambiente, aunque no la estuviera recibiendo, cosa que no habría hecho cualquier humano. Eso lo inquietaba y le hacía recordar los ojos de Iendo, el hermano de Nora. Cuando pensó en Iendo y Nora, se acordó de que el grifo le había enseñado algo. Algo que aún no sabía qué era, así que, no perdió tiempo y preguntó:
     -Nora, ¿qué fue aquello que te enseñó tu hermano?
     -Oh, sí, se me había olvidado por completo –respondió poniéndose la garra en la cabeza-. Era una roca de energía, son escasas en Raiztd y proporcionan un gran poder a los magos que están a su alrededor. Por eso has podido realizar la curación con tanta soltura, Samantha –añadió mirándola.
     -¿Podríamos ir a verla? –preguntó la chica, interesada.
     -Claro, pero esperaremos a que anochezca, es aún más impresionante por la noche. Las rocas de energía o Fents, como las llamamos en Raiztd -explicó-, tienen luz propia además de que desprenden menos poder por el día. La luz que producen es muy potente y suele ser de colores vivos, la de este Fent es de color rojo fuego.
     Samantha asintió, satisfecha y se preparó para la excursión echando a su mochila las frutas que antes habían cogido y que Sorend había dicho que eran comestibles. Nayn la ayudó, ya que ella estaba bastante débil por su primer hechizo mientras Son se tumbaba apartado de los demás y se ponía los cascos de su MP3 para oír música. Le encaba aquella canción. Por mucho que la escuchara no la aborrecía; era como beber agua. Se apartó un poco más porque se daba cuenta de que la cantaba en voz baja y cada vez le iba subiendo el tono y no quería que lo oyeran cantar aquello. No porque fuera una mala canción, no. Solo porque él cantaba muy bien pero no quería decírselo a sus amigos, aparte de su vergüenza.