viernes, 6 de enero de 2012

Capítulo 13 - Curación

Samantha corrió hacia Son, que estaba arrodillado delante de la cascada echándose agua encima del brazo al que la planta había rodeado y estrujado hacía unos minutos. Nayn y Nora la siguieron, con prisa.
Entonces, la grifo empezó a darle instrucciones a la chica:
-La curación es lo primero que se aprende en la magia, por eso, el lamentable estado del brazo de tu amigo va a ser bastante oportuno.
      Samantha asintió con la cabeza y esperó a que Nora prosiguiera.
-Lo primero que tienes que hacer es concentrarte. Seguidamente –prosiguió-, tendrás que canalizar tu energía hacia el brazo de tu amigo. No hace falta ni que lo toques ni que subas una mano. Solo ten en mente la imagen de la herida y será automático.
      Samantha se dispuso a curar el brazo de Son.
     -Arriba –le dijo la chica.
     Son obedeció. Samantha cerró los ojos y se concentró. No le hizo falta abrir los ojos ni mover un solo músculo para saber que estaba curando a Son, sobre todo por un grito de sorpresa del chico.
     Era un espectáculo impresionante: unos hilos de color verde esmeralda volaban por el aire hacia la herida, sanando poco a poco aquel color rojo que pintaba una buena parte del brazo del chico.
     -Ya está –dijo Samantha cuando la magia ya no corría.
     -Me… me siento muchísimo mejor –susurró Son boquiabierto.
     -De nada, ¿eh? –se burló la joven.
     -Gracias, gracias –se apresuró a decir.
     -Bueno, parece que os ha salido bien –les sobresaltó la voz de Sorend justo detrás de ellos.
     Los chicos sonrieron y asintieron con la cabeza a la vez. De algo estaban seguros: no volverían a coger una fruta sin saber qué efectos secundarios tenía.
     Nayn había estado observándolos cerca. Le había resultado fascinante, irreal, alucinante… En resumen, indescriptible. Además, el había captado la magia en al ambiente, aunque no la estuviera recibiendo, cosa que no habría hecho cualquier humano. Eso lo inquietaba y le hacía recordar los ojos de Iendo, el hermano de Nora. Cuando pensó en Iendo y Nora, se acordó de que el grifo le había enseñado algo. Algo que aún no sabía qué era, así que, no perdió tiempo y preguntó:
     -Nora, ¿qué fue aquello que te enseñó tu hermano?
     -Oh, sí, se me había olvidado por completo –respondió poniéndose la garra en la cabeza-. Era una roca de energía, son escasas en Raiztd y proporcionan un gran poder a los magos que están a su alrededor. Por eso has podido realizar la curación con tanta soltura, Samantha –añadió mirándola.
     -¿Podríamos ir a verla? –preguntó la chica, interesada.
     -Claro, pero esperaremos a que anochezca, es aún más impresionante por la noche. Las rocas de energía o Fents, como las llamamos en Raiztd -explicó-, tienen luz propia además de que desprenden menos poder por el día. La luz que producen es muy potente y suele ser de colores vivos, la de este Fent es de color rojo fuego.
     Samantha asintió, satisfecha y se preparó para la excursión echando a su mochila las frutas que antes habían cogido y que Sorend había dicho que eran comestibles. Nayn la ayudó, ya que ella estaba bastante débil por su primer hechizo mientras Son se tumbaba apartado de los demás y se ponía los cascos de su MP3 para oír música. Le encaba aquella canción. Por mucho que la escuchara no la aborrecía; era como beber agua. Se apartó un poco más porque se daba cuenta de que la cantaba en voz baja y cada vez le iba subiendo el tono y no quería que lo oyeran cantar aquello. No porque fuera una mala canción, no. Solo porque él cantaba muy bien pero no quería decírselo a sus amigos, aparte de su vergüenza.

2 comentarios:

  1. ¡¡Me encanta!! *o* ¡Qué mono! Cantante profesional xDD

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  2. Me alegro de que te haya gustado :D Tengo otro escrito, el problema es que está en otro ordenador y no carga las páginas Web -.-" Así que, tendrás que esperar hasta que cuelgue el otro :3

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